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Reseña Los ensayos banales I y II. Cristóbal Hara (Ediciones Anómalas)

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Antes de entrar en detalle con los fotolibros que nos ofrece Ediciones Anómalas, cabe destacar la trayectoria de Cristóbal Hara. Autor de más de 12 fotolibros, ha participado en numerosas exposiciones en Ámsterdam, Chicago, Madrid y Londres. Asimismo, ha publicado en revistas como Camera, DU. Aperture y Photovision, entre otras, donde, desde hace ya numerosos años, nos ofrece un amplio abanico de posibilidades dentro de la fotografía rural y urbana. Así, Hara, quien es ya un referente en el ámbito nacional como internacional, nos desvela nuevos territorios y usos en los que la fotografía se desenvuelve por sí misma, ya sea de manera indirecta, directa y personal.


En Archipiélago, el primer libro de la serie de ensayos, encontramos toda una colección de isletas (espacios señalados en una carretera o calzada que sirven para determinar la dirección de los vehículos o como refugio para los peatones) que el fotógrafo ha recogido a lo largo de 14 años, desde 1999 hasta 2013, en la península española. En este fotolibro, o más bien primer fotoensayo -como así mismo se ha recogido-, Hara hace uso del lenguaje compositivo como un medio para mostrarnos la figuración que la arquitectura urbana nos ofrece. Así, podemos ver una serie de elementos que conforman las imágenes haciéndolas completas en sí mismas y que se valen de la naturaleza, en este caso artificial, que hemos dado a nuestras vidas y a nuestro propio entorno.


Archipiélago, de este modo, se convierte en un libro conceptual y lingüístico que nos permite ver el urbanismo y sus elementos de un modo, aunque ya visto, excepcional. Cada imagen posee cierta profundidad y firmeza, que enseña lo que nos rodea de una manera única.

En Al escondite/Hide & Seek, el segundo libro -o ensayo banal-, Hara nos muestra una visión totalmente distinta y diferente a lo que hemos podido ver en el primer ensayo. Aquí se reúnen dos etapas: en la primera, de 1969 a 1981, en blanco y negro, el artista nos muestra una visión humana y humanista del mundo que le rodea; en la segunda, de 1991 a 2013, en color, se nos muestra una visión más lejana y observadora, más distante y fría. Aun así, en la mayoría de sus fotografías, veo cierta ternura hacia la infancia, hacia su inocencia, así como también cierto interés en lo que el ser humano es en sí mismo sin entrar en detalles de puro esteticismo. Este fotolibro se convierte en un ensayo en el que el ser humano juega, en cierto modo, a esconderse, a no ser visto y cazado por la cámara; ya sea literal o no.

Los ensayos banales recogen elementos de lo humano y lo conceptual, de lo urbano y lo rural, en los que destaca por encima de todo la gran fuerza que poseen las imágenes ofrecidas y que consiguen que nos preguntemos sobre el sentido de lo que vemos y sentimos, así como por lo que nos rodea y lo que somos capaces de ofrecer o ver de dentro hacia afuera, y, también, de fuera hacia adentro. Hara es capaz de darnos una visión totalmente única de lo que es humano, de lo que es natural y de lo que es artificial.

Así, Ediciones Anómalas da en el clavo al ofrecernos estos ensayos que, pese a llamarse banales, me parecen también transcendentales, profundos, llenos de vida y mundo, pues nos invitan a plantearnos dónde y de qué manera nos ubicamos en nuestro entorno; nos preguntan sobre la realidad en la que vivimos. Como escribe Jose Luis Pardo en Sobre los espacios: pintar, escribir, pensar”: «Todo comienza cuando una esencia se inscribe, se implica, se pliega, se envuelve en una sensación, se disfraza con el velo de una imagen. Las esencias se muestran ocultándose.» Los ensayos banales son, sobre todo, eso: esencia. Pura y dura.

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Reseña AF. Pasajes (Omnivore Photo)

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Omnivore Photo es un joven colectivo fotográfico basado originalmente en la región de Murcia, pero que se ha expandido gracias a las continuas idas y venidas de sus miembros por los más diversos lugares que han visitado. Omnivore Photo, es decir, Gustavo Alemán, Agus Bres, Blanca Galindo, Julián Garnés García, Pascual Martínez, Miriam Mora, David Simon Martret, Vincent Sáez y Carmen Vidal, nos presenta su primer, único y especial fotolibro, autoeditado y diseñado por Rubio & de Amo, llamado AF

En palabras del colectivo: «el libro es un punto en el tiempo. Una iniciativa. Con construcciones de unos y otros que configuran un conjunto disperso en un territorio áspero, casi hostil. A medio camino entre un espacio de incertidumbre y un sueño de libertad.» Cabe añadir que en el fotolibro no sabemos quién dispara cada foto, todo se entreteje y unifica en una idea, una ensoñación, donde cada lector fotográfico debe indagar. Indagar en el tiempo, en la lejanía, en lo coetáneo y en lo profundo. Así, AF se nos presenta como un lugar de encuentro en el que los miembros del colectivo nos delatan y se delatan en lugares, espacios y momentos. Si acaso, la luz hace que el espacio viva; en estas fotografías, la luz nos habla de lo que habita en ella. De este modo, AF es un fotolibro en el que cada instantánea detalla lo que la mirada de cada fotógrafo aporta al colectivo, y cómo este se entreteje con la vida que nos rodea en su aspecto más asilvestrado y extraño.

AF evoca miradas al vacío y al espacio, así como a las propiedades naturales de las cosas. Cada imagen representa un valor, un encuadre dentro de lo que la fotografía tiende a especificar en sí misma, sin hacer caso omiso de lo que las otras miradas dentro del mismo fotolibro nos evocan. Así, cada mirada se complementa con otra. Cada mirada se convierte en un pasaje, un momento que pasa y tenía que pasar, para hacer así valer que aunque cada ojo y miembro tiende a ver algo diferente, este busca la complementariedad con los demás, un diálogo, una conversación de fotógrafo con fotógrafos y viceversa, de fotógrafos con fotógrafo.

Aunque logremos retenerlas, la vida en estas imágenes se escapa, se escabulle, resbala de nuestras manos. La naturaleza y la humanidad de lo visto y experimentado son el reflejo que Omnivore ha querido sacar y hacernos ver. De esta manera, logramos empaparnos de una belleza efímera; belleza que en algunos momentos parece planeada y, en otros, libre e improvisada.
AF es una obra para todo aquel amante de los fotolibros bellos que aportan cierta profundidad entre lo efímero y lo denso, entre lo esquivo y lo afable. Además, cada portada ha sido rasgada a mano y cada una es diferente de otra. En resumen, estamos ante un fotolibro recomendado para todo aquel amante de los límites que la fotografía nos esconde.

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Reseña "Le nom qui efface la couleur" de Israel Ariño (Ediciones Anómalas, 2014)

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¿Cómo leer un fotolibro? ¿Puede leerse un fotolibro? ¿Tienen los fotolibros algún atributo narrativo o historiador? Yo digo que sí, y Le nom qui efface la couleur, de Israel Ariño, editado por Ediciones Anómalas, no se queda atrás dentro de estos términos.
Para leer un fotolibro, una debe meterse en la imagen, pasar las páginas de una a una lentamente y quedarse con el poder hipnótico que algunas imágenes nos ofrecen; debe servirnos para contemplar otros mundos en los que, a través de la mirada del fotógrafo, podemos penetrar sin temor a que algo se nos vaya de nuestro interior. Y es que leer un fotolibro se basa en eso, en la contemplación de cada fotografía.


Le nom qui efface la couleur nos habla, como bien diría su autor, de la posibilidad de ser una cosa u otra; nos habla de lo que puede ser y no puede ser, de la libertad de la mirada y de cómo la enfocamos a la hora de entrar en un encuadre. En palabras de Ariño: «Esta serie es la consecuencia de una abstracción, de un estado mental particular en el que explorar los límites de la fotografía, un umbral desde donde asistir a la generación de un nuevo tipo de lugar, de carácter más vago y ambiguo pero al mismo tiempo más comprometido con un territorio colmado de sentimiento, metáfora y lenguaje.» De esta manera, el libro nos permite adentrarnos en aquello que la mirada de Ariño hace posible.


Entre blancos y negros y escalas de grises que se vuelven de lo más intensas, vehementes y despiadadas, el autor presenta un cierto modo de ver directo e indirecto, los dos a la vez. Nos ofrece una imagen de la realidad -su realidad- que evoca algo salvaje pero también ingenuo e inocente. Ariño retrata la naturaleza, lo posible dentro de nuestra entrada en ella, la inocencia de las miradas, la compatibilidad entre lo humanizado y lo natural; nos adentra en parajes naturales en los que el hombre ha entrado y en los que la naturaleza se nos ofrece de manera clara, tenue e inspiradora.

Animales, personas, paisajes, habitaciones… todos se transforman en un cierto ensayo visual, ya que dentro de cada fotografía logramos entrever una cierta línea narrativa e individual; cada una de ellas entraña una pregunta y una respuesta. Si bien en el libro Transmotanus de Salvi Danés -publicado también por la misma editorial- se nos presenta como un recorrido a través de un viaje que él mismo experimentó, Israel Ariño aborda una entrada a lo salvaje y a lo perpetuo sin entrar en recorridos. Se nos presentan pausas, imágenes congeladas donde todo ha sido olvidado, en las que su autor nos recuerda lo que pudo ser; también, al contrario, lo que es. Hay cierta ambivalencia entre lo que podemos ver, lo que podemos observar y lo que no es.

El proyecto fue llevado a cabo en Le Blanc, en pleno centro de Francia, lugar donde el artista residió. Así, vemos una Francia selvática y espesa, donde la niebla evoca la lejanía de un horizonte perdido, donde la belleza se presenta muy íntima y extremadamente inspiradora. Este fotolibro se convierte en todo un referente de lo que la fotografía de aquí y ahora es, donde la imagen refuta lo narrativo y nos hace empequeñecer ante la verdadera mirada del artista. Una mirada intrínseca y especial de la que logramos hacernos partícipes, con otra perspectiva de la vida y del mundo. Sin duda, Le nom qui efface la couleur es una gran obra que todo apasionado de los fotolibros debería, si no tener, hojear y darle un vistazo de vez en cuando a lo que cada imagen nos presenta, ya que cada una de ellas habla por sí sola. Y eso es bello a la vez que apasionante.

Publicado originalmente en Diarios Détour

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Nicola Odeman